La magnitud de mi vector

El espacio que discurre en esta espera

sabe de disoluciones de negra cafeína molida

en un gran barro moldeado para ser sostenido

por tres dedos en oposición, de igual

forma que dibujo cómo el espacio se diluye

en este papel a través del uso de mi bolígrafo

en el camino de rellenar mi espera

con sensaciones que experiencian el recorrido

de su punta a lo largo del espacio de la línea

del eje cronológico, que da dirección a la vida.

 

Con más apariencia de pertenecer al mediterráneo

que al mar báltico, en una cafetería con música

Rototonera en un país colindante al segundo dicho mar,

este papel que antes estaba desdibujado

me cuenta que la respuesta a la creación de “El Juego”

no es sino el dibujar las experiencias de mis sensaciones

en lo que estaba blancamente desdibujado

y que ahora, junto a mi negro corazón, juega

otra vez con nuestra inconmensurable ausencia

sentendando esta espera con el negro color de mi bolígrafo

a través del juego de nuestro espacio reducido.

 

El reloj señala el momento que cambiante

nos acerca a ti y a mi inexorablemente al encuentro

determinado por el final de tu clase en la universidad,

mientras la música jamaicana me acompaña

y el dibujo ennegrecido de este papel me sonríe

dando forma al vector  representante  de mi propia existencia.

Ahora sé que yo, bolígrafo, amante del dibujo de nuestros versos,

soy en función del vector que es mi vida,

y una vez direccionado y sentendado a mi propio vector

comprendo las experiencias que dan magnitud a mi bolígrafo.

 

El Tiempo le da dirección a la vida,

El Amor le da sentido a la vida,

Tú     le das magnitud a mi vector.

 

vepe

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